domingo, 17 de enero de 2010

Cuando el calzado se convierte en un problema de salud

Sebastian A. Ríos
LA NACION
Para muchas personas, es la primera impresión la que vale a la hora de elegir el calzado: los zapatos, las botas, las sandalias o las zapatillas exhibidas en las vidrieras despiertan una suerte de amor a primera vista difícil de contradecir en el probador. Pero, advierten los especialistas, un calzado que no se adapta a las características del pie puede dar lugar a múltiples molestias, dolores y problemas de salud.
"El calzado no debe comprarse con la vista, sino con el sentimiento del pie: uno debe calzarse el zapato y no debe dolerle ni apretarle nada", dijo a LA NACION Federico Saldarini, podólogo universitario y jefe de la Sección Podología del hospital Houssay, de Vicente López, y agregó: "Eso de que el zapato se amolda después al pie es erróneo; siempre es el pie el que termina amoldándose al zapato."
Y el resultado no es otro que deformaciones como los dedos en martillo, en garra, los juanetes o las superposiciones de dedos que, según estadísticas de la Asociación Española de Medicina y Cirugía del Pie y Tobillo, afectan en un 85% a las mujeres.
"En la mujer, lo peor es el taco demasiado alto", no duda en decir Saldarini, ex presidente de la Asociacion Argentina de Podólogos. Cuanto más alto, mayor es la sobrecarga que se deposita sobre la parte anterior del pie. Y de ahí al dolor hay un solo paso... Pero, ¿qué tan alto es demasiado alto para un taco?
"No más de 4 centímetros es lo ideal, y con una buena base, ancha, todo lo contrario al taco aguja."

Lo que es moda, incomoda
El calzado masculino también tiene sus bemoles. "El zapato de horma italiana, que termina muy en punta, o las botas tejanas son terribles, -señaló Saldarini-. Aún así, el calzado que más problema trae a los varones es el mocasín."
Dedos en martillo, en garra, callos en el dorso y en el pulpejo de los dedos son problemas frecuentes a los que da lugar un mocasín "El mocasín tiene que ser justo, porque si es un punto más grande se sale (lo que no ocurre con el calzado con cordones, que es el aconsejado)"
En los chicos y adolescentes, los trastornos asociados a un calzado inadecuado suelen ser otros. "Lo que más observamos en la consulta son las uñas encarnadas, las escoriaciones y, cuando el calzado es chico con el tiempo se ven los dedos en garra o se comienzan a formar los juanetes (hallux valgus)", dijo Saldarini.
Un calzado que suma muchos adeptos en el publico adolescente (y no tanto), pero que es desaconsejado por los podólogos, son aquellas zapatillas de tela con puntera de goma rígida. "Adentro de esas punturas, el espacio para los dedos es demasiado angosto. Además, al ser muy rígidas, es muy difícil determinar si la medida del calzado es el correcto", según el viejo y útil método de observar hasta dónde llegan los dedos.
Vale recordar que el espacio entre la punta de los dedos y la punta del zapato o zapatilla no debe ser menor a medio centímetro.
Otros consejos universales a la hora de elegir calzado son: el talón debe ser fuerte para brindar contención; la suela, flexible; evitar el calzado de plástico que no deja respirar al pie; evitar aquel con costuras internas para evitar rozaduras; y no dejarse llevar ciegamente por la moda.
Claves
Para todos

El momento idóneo para probarse el calzado es a última hora del día, cuando los pies están cansados e hinchados.
Para niños

Según se van haciendo más activos, y se desarrollan sus pies, van necesitando zapatos con un contrafuerte firme, suela algo adhesiva para evitar caídas y lo suficientemente flexibles para doblarse donde se dobla el pie.
Para mujeres

Los tacones de más de 4 centímetros son, desde el punto de vista de la salud, poco seguros. Para aliviar sus efectos, se puede limitar el tiempo de uso, alternándolos con zapatillas de buena calidad, o con zapatos planos una parte del día.
Para hacer deporte

El calzado debe ajustarse para mantener el pie en la posición más natural. Es aconsejable elegir el tipo de zapato dependiendo del tipo de deporte.
Fuente: Colegio de Podólogos de Madrid
Diabetes: los pies necesitan atención
Si en toda persona la elección de un calzado adecuado permite evitar dolores y problemas de salud, en aquéllas con diabetes esto es aún más importante. En ellas, la falta de sensibilidades en los pies resultante de la afectación de la conducción nerviosa (neuropatía diabética) las hace más propensas a que no se den cuenta de cuando el calzado lastimas sus pies.
"En cualquier persona sin diabetes, un calzado muy angosto, por ejemplo, provoca dolor, pero una persona con diabetes puede no sentirlo, lo que puede provocarle distintos tipos de lesiones", explicó el doctor José Daniel Braver, coordinador de la Clínica de Pie Diabético del Servicio de Cirugía Vascular del Hospital de Clínicas.
"Las recomendaciones básicas son usar un calzado ancho y profundo, pero también suave y sin costuras internas -aconsejó el doctor Braver-, y en las mujeres evitar el taco alto, ya que aumenta la presión sobre la planta del pie, lo que favorece la aparición de úlceras."
En verano, concluyó el especialista, "las personas con diabetes deben evitar andar descalzas en la arena, para evitar las altas temperaturas y el riesgo de traumatismos, y deben usar sandalias y no ojotas, ya que las tiras de éstas pueden causar lesiones entre los dedos".

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